Carta del director

Queridas familias, queridos alumnos y alumnas, queridos compañeros (personal no docente y profesores).
Con mucha ilusión, y sobre todo renovada, continuamos un curso más con un proyecto parroquial que comenzó en el curso 1969-70.
Me siento muy orgulloso de ser uno de aquellos frutos pero, sobre todo, de tener la seguridad de estar en el mejor centro de la ciudad, con todos mis respetos para los demás; quizá no por tener las mejores instalaciones, ni por tener los mejores o más vistosos recursos, pero sí por haber sido siempre y seguir siendo un ejemplo de PLURALIDAD SIN RESERVAS, NI PREJUICIOS, NI SELECTIVISMO tan absolutamente necesarios para una educación integral, inclusiva, tolerante y enriquecedora. Tan plural como lo es el Evangelio que inspiró y sigue inspirando la vida de nuestro centro.
Curso a curso nos superamos en obtener de todos, no solo de los alumnos, lo mejor de nosotros mismos, el aprovechamiento al máximo de los recursos tanto humanos como físicos.
Nunca nos ha interesado un perfil de familias o de alumnos determinado con los que quizá se pueda presumir de resultados académicos, muchas veces vacíos o efímeros, aunque nunca hemos renunciado a ellos.
Tampoco nos han gustado las apariencias ni los inflados estéticos que tanta repercusión mediática tienen. Por el contrario hemos sido pioneros en el uso de las tecnologías de forma discreta y con la oportuna utilización al alcance de todos de forma sencilla e intuitiva: en todas nuestras aulas hay pizarras digitales y acceso a internet, por ejemplo, para el uso directo de nuestros alumnos y profesores.
Presumimos igualmente de la cantidad de buenas personas que han pasado siempre por nuestro centro, exento de conflictos: alumnos, padres/madres, profesores…
Somos igualmente uno de los centros de Salamanca más abiertos a cualquier iniciativa o proyecto de investigación, a acoger a profesores en prácticas, en definitiva a estar al servicio de las demandas.
Nuestro modelo organizativo y de gestión es, indudablemente, exclusivo: no es monocéfalo sino cooperativo, en el que todos nos implicamos, al máximo y de forma práctica, en todos y cada uno de los aspectos de la vida del centro: cualquier opinión es escuchada y tenida en cuenta.
La generosidad de cuantos trabajamos en y para el centro es contagiosa, y gracias a ella existe la GRATUIDAD en casi todo, y donde no llega, siempre surge el carácter social y solidario para la búsqueda de recursos externos.
Nuestra identidad nos hace presumir del nombre del barrio en el que nacimos: PIZARRALES; y contrario a lo que otros renuncian por el estigma injusto aplicado por un sector de los ciudadanos de Salamanca, mantenemos su nombre, siendo, al día de hoy, un centro privado concertado atípico con espacio para acoger a alumnos desde los cero años hasta los dieciséis: E. Infantil, Primaria y ESO, con lo que nuestros alumnos inician su vida escolar y terminan sus estudios obligatorios en nuestro centro, sin necesidad de ir a los institutos hasta que tengan la edad suficiente para estar en ellos y convivir, de forma masiva, con otros chicos/as de sus edades, menores y mayores que ellos.